La poca maña de Juanito Alimaña.



“La calle es una selva de cemento y de fieras salvajes como no, ya no hay quien salga loco de contento, donde quiera te espera lo peor” Juanito Alimaña, por Hector Lavoe.

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En estos días de encaminada decadencia, hasta los ladrones se están perrateando.
(Para mis “foreign readers”, perratear significa en jerga colombiana, restar valor a una cosa y abaratarla volviéndola objeto popular.
Por ejemplo, Mrs. Britney Spears perrateaba canciones cuando las sacaba de su contexto y las volvía material para sus fans, como cuando se atrevió a interpretar esa gatuna y relamida versión de “Satisfaction” de los Rolling Stones).

Pero para no ahondar mucho más en cuestiones de jerga, sigamos con lo nuestro: El trabajo del ladrón se está perrateando.
¿A dónde se han ido esos ladrones ambiciosos, capaces de cavar kilométricos túneles como topos, buscando botines de millones de dólares?, caramba esque la mediocridad en este pueblo ha llegado a impregnar con sus perezosas manazas hasta los oficios más exigentes…

Ahora, la mayoría de ladrones se conforman con muy poco.

En un país donde todo el que no es rico, es pobre (porque la clase media es sólo una alucinación producida por sobredosis de horas laborales), son millones los que se enrolan en las atestadas filas de la vagabundería y el hurto calificado. Así, con las plazas agotadas, el negocio de los ladrones es cada día más particular.
Ya que los cupos en las organizaciones de ladrones serios están agotados, y ya que en el congreso y en la cámara no quedan más puestos para ladrones encorbatados; el resto de afanadores tiene que conformarse con lo que obtienen de las carteras, los morrales y los bolsillos de los desprevenidos transeúntes. Qué vida triste.

Aunque aquí le enseñen a uno a ser prevenido desde los 5 años (no le quites los ojos de encima a la lonchera en el recreo), la sobre-oferta de ladrones ha llevado a que ellos mismos se las ingenien de cualquier manera para poder robar. Lo que da risa, es que a la mayoría les sale el tiro por la culata, y para la muestra unos cuantos botones:

Una vez, cuando tenía como 19 añitos me fui a escuchar reggae a un antro subterráneo y sudoroso de Chapinero y claro, unos tipos me enmelocotaron invitándome a bailar para robarme la cartera, que estaba encima de una mesa. Lo que estos amigos de lo ajeno no sabían, esque ese día una amiga me había prestado plata para salir, porque en mi billetera sólo había una oxidada moneda de 100 pesos, es decir, yo estaba más pobre que los ladrones, a quienes recuerdo haber visto comprando cerveza (a mi ni siquiera me alcanzaba esa noche para una coca – cola).
Una vez se me pasó el mal genio, duré horas riéndome y pensando qué harían esos pobres ladrones con el contenido de mi cartera: un paquete de tampones, una billetera repleta de souvenirs de los metros europeos, fotos tipo pasaporte de mis amigos en sus mejores años de pubertad y un libro de Baudrillard que no entendía ni yo.
Espero que después de robarme la hayan pasado bien tratando de leer “el génesis en trampantojo” y que se hayan comprado al menos una menta con la monedita de cien pesos.

Hace unas noches subimos al carro de mi novio luego de estar en el gimnasio y pronto notamos que su maleta había desaparecido. Sí, adentro de un parqueadero privado, alguien había violentado la chapita del carro y había sacado la maleta. Vaya artimaña.
Lo que aquel ladrón no sabía, era que mi novio había sacado el celular, el Ipod y la billetera para llevarlos al gimnasio; lo que reducía el contenido de la maleta a una carpeta llena de partituras de música en portugués, un no tan buen libro de Edgar Allan Poe, un kit de marcadores para tablero blanco y un cuaderno con apuntes sobre armonía, gramática y teoría musical.
Despúes de consolar el disgusto, pasamos un buen rato imaginando qué carajos haría el ladrón con todo eso. Ojalá haya aprendido, por lo menos, a cantar la Garota de Ipanema.

Hace más de un año, en una congestionada tarde de enero, me encontraba yo andando por la calle como cucaracha en plaza de mercado, feliz, desempleada, masticando mamoncillo y escuchando al buen Rubén Blades en mis audífonos. Depronto frené el paso en una esquina para esperar a que cambiara el semáforo y en cuestión de segundos sentí que algo me salpicaba por detrás. Miré al cielo esperando que fueran gotas de lluvia, pero antes de bajar la cabeza una señora a mi lado ya estaba diciendo ” ay mamita la vomitaron”…
…maldita sea…
…díganme que no es cierto…

Pero lo era, alguien me había vomitado y yo estaba parada en medio de la calle, con mi ultrajada humanidad llena de un menjurje ajeno, que olía y se veía como el vomito de alguien que había almorzado arroz con pollo, siendo el lugar común del asco y el motivo de repugnancia universal. En medio de mi confusión dos señoras muy “amables” me ayudaron a quitarme el abrigo y a limpiar la cartera, pero lo que yo no sabía es que mientras me atendían, ese par de bandidas me estaban sacando el Ipod del bolsillo.
Despúes de bañarme 3 veces seguidas, y de llorar hasta secar la última gota de humillación pensé: qué medicridad, si se tomaron el trabajo de vomitarme (por lo que supe después, es un vómito sintético, cuidadosamente fabricado con restos de comida y pegante) y si le metieron platica a la mezcla, por lo menos hubieran hecho el esfuerzo de sacarme más cosas de la cartera. Vamos, vomitar a la gente para sobrevivir merece un mejor resultado.
Ojalá las toneladas de jazz que tenía en el Ipod les hayan servido para aburrirse MUCHO. Desgraciados.

Tengo muchos otros botones que pegar a este retazo de hurtos, pero no quiero alargarme más. Sólo me queda pedir al gobierno que, ya que la delincuencia se está convirtiendo en un oficio más, se haga algo para mantener los estándares de calidad en el trabajo de los ladrones. Así las cárceles se llenarían sólo con delicuentes de verdad, de esos que hacen robos de película y no se sobre- poblarían con esa manada de mediocres que encarcelan por robarse un pinche celular. Si vamos a aguantar puñaladas, dosis de burundanga y cuchillazos, que no sea por unas pobres monedas que llevamos en el bolsillo. Si nos van a matar que no sea por mil pesos, no señor, nuestra vida vale mucho, pero mucho más.

Si estamos condenados a vivir entre delincuentes, ¡Porfavor, que alguien le enseñe a los ladrones a robar!

Acerca de Lecciones de Pataleta

Bailarina en receso, salsera hasta la muerte, estudiante tardía de periodismo, narcisa diagnosticada con casi-trastorno de personalidad, publicista de medio tiempo y bañista permanente en las playas del amor. Nací en un pueblo cuyo nombre nadie entiende de primerazo.
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7 respuestas a La poca maña de Juanito Alimaña.

  1. Angel Loaiza dijo:

    eeeeeeey!!!! muy entretenido leerte lina!!! un abrazote

  2. Lina Tono dijo:

    eeeeyy gracias cholis!!!!!! que rico saber que te entretienen mis pataletas jajajajja muchas gracias por leer! te mando un abrazote de aqui hasta peru!! muuaaa

  3. matytono dijo:

    Lina que entretenido es leerte, me encanta, aunque esta vez me dejaste la amarga sensación y el olor a la mezcla inmunda que usaron como estrategia para que te diera histeria logrando el objetivo; me dolió el Ipod, pero se va aprendiendo a no dar papaya, porque lo más triste es que le pueden hacer a uno un daño irreversible, sino desaparecerte para siempre por un pinche celular. Nos haces meternos en tu historia, Es una delicia leerte sobrina, love uuuuu

  4. MIRIAM dijo:

    Lina: Es emocionante leerte, ya que permites a tus fans, vivir paso a paso lo narrado por ti.

  5. vylia dijo:

    Muy cierto. Yo hace un par de años emigré al sur y me costó mucho hacer a un lado el estar alerta todo el tiempo para evitar un robo.

  6. Juan dijo:

    parce chimba de post!

  7. Excelente Articulo , En mi caso me han robado 2 veces el Celular , con la artimañas tipo Siloe: Somos un grupo de Jóvenes ( ? ) , que estamos haciendo limpieza social y vamos a atrapar un jíbaro del sector, y te nos podes tirar la vuelta, mi compañero atras tuyo tiene un arma ( y te la muestra de reojo) , en ese momento no me parecio el arma y se lo dije , pero el tipo insistio y antes las dudas preferi abstenerme … – Que equipo de comunicación llevas? ( Malditos cretinos.. ) – hummm ( ya me habían visto el celulares cuadras atrás ) – X marca…- Quitale la sim y me lo entregas… – Se lo entrego , y pienso que es lo menos que me pueden haber quitado.Gracias a Dios no se han dado cuenta que llevo un portatil en el maletin que supera por 20 veces el valor del celular que se acaban de llevar.. Asi que despues de analizar el panorama : La saque barata … Camilo2k

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